Alta proteína

Pasta cremosa de pollo alta en proteína

Una receta de plato único con textura cremosa, buena cantidad de proteína y una salsa sencilla basada en queso fresco batido. Funciona muy bien para comer después de entrenar o para dejar lista una ración de oficina.

10 min prep18 min cocción28 min totalFácil dificultad2 raciones
Plato de pasta cremosa con pollo, hierbas y verduras
Fotografía real de archivo de Emanuel Ekström en Unsplash (licencia); cámara registrada: Apple, iPhone 11 Pro Max. Se utiliza como referencia visual del plato y no acredita una prueba de cocina de Savia Fit. Cómo tratamos las imágenes.

Antes de cocinar

Cómo ligar una salsa cremosa sin que se corte

Esta es la típica pasta que apetece cuando quieres comer algo reconfortante, pero sin una salsa pesada que tape el plato. La gracia está en conseguir una crema suave con queso fresco batido y agua de cocción, de forma que el pollo y la pasta queden unidos sin sentirse grasos.

Agua de cocción para ligar la salsa

El agua de cocción ayuda a ligar la salsa y evita que quede pastosa.

Pollo en dados uniformes

El pollo en dados pequeños reparte mejor la proteína en cada bocado.

Calabacín para aportar frescor

El calabacín aporta volumen y frescor sin competir con la salsa.

Para una salsa fina: Baja el fuego antes de añadir el queso fresco batido. Si hierve fuerte, la salsa pierde esa textura fina.

Información nutricional estimada por ración

540kcal
44 gproteína
58 ghidratos
14 ggrasas

La información nutricional es orientativa y puede variar según los ingredientes, marcas y cantidades utilizados. El contenido tiene carácter informativo general y no sustituye el asesoramiento de un profesional sanitario cualificado cuando sea necesario.

Ingredientes

  • 160 g de pasta integral o de legumbre
  • 260 g de pechuga de pollo
  • 140 g de queso fresco batido
  • 80 ml de caldo o agua de cocción
  • 1 calabacín pequeño
  • 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
  • Ajo en polvo, pimienta negra y sal

Preparación paso a paso

Lee la receta completa antes de empezar. Así sabrás qué partes puedes preparar con antelación, cuándo bajar el fuego y qué textura buscar en cada momento.

  1. Paso 1

    Cuece la pasta pensando en la salsa

    Cuece la pasta al dente y reserva agua de cocción antes de escurrirla. Esa agua contiene almidón y es la herramienta que permite que la salsa quede cremosa sin necesidad de mucha grasa. Si la pasta queda demasiado blanda ahora, al mezclarla con el pollo y recalentarla perderá textura.

  2. Paso 2

    Dora el pollo sin moverlo todo el rato

    Corta el pollo en dados parecidos para que se cocinen a la vez. Ponlo en la sartén caliente con sal, pimienta y ajo, y deja que toque la superficie sin remover constantemente. Cuando aparezca color dorado en una cara, gira. Ese dorado no es decoración: aporta sabor a toda la salsa.

  3. Paso 3

    Cocina la verdura hasta que aporte jugosidad

    Añade el calabacín en medias lunas y deja que se ablande ligeramente, pero sin deshacerse. La idea es que aporte volumen y frescor, no que se convierta en puré. Si suelta agua, deja que evapore un poco antes de incorporar la parte cremosa para que la salsa no quede aguada.

  4. Paso 4

    Liga la salsa a fuego bajo

    Baja el fuego antes de añadir queso fresco batido. Incorpora poco a poco agua de cocción o caldo mientras remueves. Si hierve fuerte, la salsa puede cortarse y perder textura. Busca una crema que cubra la cuchara de forma ligera; al añadir la pasta espesará un poco más.

  5. Paso 5

    Mezcla y ajusta antes de servir

    Devuelve la pasta a la sartén y mezcla con movimientos envolventes. Si se ve seca, añade otra cucharada de agua de cocción. Prueba sal y pimienta al final, porque el punto cambia al juntar todo. Para tupper, deja la salsa un poco más fluida de lo que te gustaría en el plato.

Textura de la salsa y punto de la pasta

  • No hiervas la salsa después de añadir el queso para que no se corte.
  • Termina con ralladura de limón si quieres una sensación más fresca.

Cambios que conservan la textura de la salsa

  • Cambia pollo por pavo, tofu firme o heura si buscas otra fuente proteica.
  • La pasta de lenteja sube la proteína y reduce el tiempo de cocción.

Cómo recalentar la pasta sin resecarla

Aguanta 3 días en nevera. Recalienta con una cucharada de agua para recuperar la cremosidad.

Qué preparar por separado para varios días

Guarda la salsa un poco más líquida de lo normal; al enfriar la pasta absorbe humedad.

Dudas sobre cocción, salsa y recalentado

¿Se puede congelar?

No es lo ideal por la salsa láctea, aunque se puede congelar si aceptas una textura menos cremosa.

¿Puedo usar nata?

Sí, pero subirá la grasa y cambiará el perfil nutricional.

Experiencia de lectores

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